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Comer con consciencia

Comer con consciencia

¿POR QUÉ LAS DIETAS E INCLUSO ALGUNOS PLANES DE “RE -EDUCACIÓN ALIMENTARIA” NO FUNCIONAN?

El peso equilibrado y un estilo de vida saludable están unidos a los tipos de alimentos que escogemos a la hora de comer, a las cantidades que ingerimos, y también a la práctica de actividad física. Los cambios que incorporamos  corren el riesgo de no ser  estables a largo plazo si no tenemos en cuenta también la nutrición de nuestra mente. Y la mente se alimenta de pensamientos. Tal y como pasa con la comida, algunos pensamientos son más nutritivos que otros y pueden contribuir a un mejor estado de bienestar general. Pero también los hay, que pueden ser tóxicos, llevándonos a estados de depresión y ansiedad. Por esa razón, la práctica de la meditación puede contribuir a establecer hábitos más sanos e identificar con qué patrones de pensamiento estamos alimentando nuestra mente.

La psicología budista considera la mente como un sentido más, además de los cinco que ya conocemos (el tacto, el gusto, el oído, el olfato y la vista). Y reconoce también otras formas de nutrirse más allá de la comida. Así, identifica “cuatro nutrientes”:

1. Alimentos y bebidas

2. Impresiones sensoriales (lo que comemos, sentimos, degustamos, olemos, tocamos, pensamos)

3. Voluntad (motivación interna, deseos profundos)

4. Consciencia (individual y colectiva)

Si conseguimos tener en cuenta aquellos elementos también en nuestras dietas, iremos mucho más allá de las calorías y de los nutrientes y veremos que ingerimos mucho más de lo que llega a nuestro estómago.


Comer con consciencia


‘La mente es un sentido más en la psicología budista.’

‘La mente se alimenta de pensamientos y tal y como pasa con la comida  algunos pensamientos son más nutritivos que otros. ‘EL CAMBIO ES POSIBLE: COMER CON CONSCIENCIA

El cambio requiere un paso fundamental: darse cuenta o tomar conciencia, de  que tiene un problema. Si no podemos identificar cual es el problema o qué es lo que queremos cambiar, corremos el riesgo de malgastar esfuerzos por el camino y no llegar nunca al cambio. Darse cuenta, o tener una visión más clara de las cosas, requiere enfocar la atención en aquello que está sucediendo en cada momento. Mirar y ver. Y para eso, hace falta parar. Este es el primer paso.

Repetimos hábitos, de forma automática, es porque los hábitos tienen fuerza, esta es la energía del hábito. Pero si paramos y podemos identificar esta energía, la podremos re-direccionar hacia otro hábito más constructivo.

Comer con consciencia significa sencillamente comer o beber siendo consciente de cada bocado o cada trago. Una práctica como esta puede tener efectos muy significativos en nuestros hábitos y actitudes. Un simple almuerzo se puede transformar en una experiencia espiritual si eres capaz de ver ese almuerzo como una representación de la armonía y la unión, con la interdependencia de todos los elementos y nuestra relación con el todo.


EL ARTE DEL COMER:

1. Empieza con una respiración consciente. Hazte esta pregunta: ¿Como me encuentro? ¿Tengo hambre? ¿Dónde están mis pensamientos?

Aquí, “respiración consciente” se refiere a la atención y no a una forma concreta de respirar. Thich Nhat Hahn sugiere esta frase: “Inhalo, sé que estoy inhalando, exhalo, sé que estoy exhalando”. Así, puede que nos demos cuenta de que estamos irritados y decidiremos comer más tarde. Una buena digestión depende también de nuestro estado emocional.

‘El proceso de cambio requiere un paso fundamental: darse cuenta’

2. Dar las gracias

Por los alimentos y reconocer todos los elementos presentes en cada alimento. Esta práctica puede ir desde simplemente dar las gracias por tener comida, hasta ser consciente de toda la cadena que la ha hecho posible: la tierra, la lluvia, el sol, los agricultores, los transportistas, la cocinera/o...


3. Abiertos a la experiencia sensorial.

Mirar la comida con interés y curiosidad. Estar atentos a los olores y colores sabores, texturas, nos ayuda a disfrutar más de la comida, a estar más presentes y más abiertos a probar nuevos ingredientes.


4. Mastica como si no tuvieses nada más que hacer.

Esto te ayudará a comer más despacio y a comer cantidades menores. Hay propuestas meditativas de masticar 26, 52 o 80 veces cada bocado. Lo más importante es poner una cantidad moderada de comida en la boca y masticar completamente el alimento. Además, esto facilita la digestión, que empieza literalmente en la boca. Recuerda que el estómago no tiene dientes.


5. Crea o escoge un ambiente tranquilo.

El silencio externo también es muy importante; apagar la tele, la radio, el ordenador o el móvil. Adopta una actitud de amabilidad con las otras personas. Es un momento muy bueno para hablar con la familia y cuidar los lazos afectivos.

Aun así, también se puede hacer el ejercicio de comer en silencio esporádicamente. Si estás solo, aprovecha para desconectar los aparatos electrónicos y comer sin distracciones.


6. Elige una dieta saludable lo más coherente posible con criterios ecológicos.

Escoge alimentos sanos para tu salud, para la salud del planeta y también tener en cuenta que respete la dignidad y los derechos de las personas que producen/cultivan lo que consumimos, y de los demás seres vivos.


7. Cocinar

Cuando cocinas  tienes el control de los ingredientes que usas, además, tienes la oportunidad de convertir la experiencia culinaria en una práctica meditativa. Tal y como pasa en el momento de sentarse en la mesa, la consciencia a la hora de cocinar también se puede focalizar en desarrollar la gratitud hacia los alimentos disponibles, reconocer su belleza, estar atentos a cada gesto o ver nuestra relación con todo ello.

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