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El por qué de llorar o reír al hacer yoga

¿Por qué lloro o me río cuando hago yoga?

Presencia de llanto o risa involuntaria

Acceso del llanto: Es un fenómeno muy natural, especialmente al trabajar en la glándula  timo, de orden linfático e inmunitario, situada detrás del esternón.

 

 

A pesar de su pequeño tamaño (Aproximadamente: 5-6 cm de longitud, 4-5 cm de ancho, 6-8 mm de espesor y 30-40 g de peso), esta glándula cumple una función primordial en el sistema inmunitario, tanto que su ausencia por accidente o defecto genético provoca una inmunodeficiencia severa y una alta propensión a las infecciones.

Concretamente, la función del timo es la de madurar y diferenciar los linfocitos T provenientes de la médula ósea (estas células son un tipo de leucocito o glóbulo blanco, cuya cometido general es reconocer y destruir sustancias extrañas o agentes infecciosos).

Afecta en el chakra corazón. Varía desde un ligero lagrimeo involuntario hasta los prolongados accesos de llanto con profundo dolor. Esta situación generalmente desconcierta al practicante. Lo más recomendable es dejar a la persona contactar con sus sentimientos y permitir que aflore el llanto sanador del alma.

Acceso de risa: Es una acción poco común. Sin embargo se presenta en alguno u otro practicante, especialmente en jóvenes. La realidad es compleja, debido a que es una descarga muy fuerte de las emociones que se encuentran reprimidas en la persona, siendo muy similar la situación del acceso de llanto.

NUDOS PARA DESHACER. En el yoga existen muchos tipos de asanas o posturas de yoga, en los que encontramos un alto contenido de dificultad, porque la dificultad son los nudos que creamos mentalmente, así que el yoga hace una remembranza física a ellos, que tan flexible o no seamos puede guardar alguna relación hacia nuestros impulsos diarios, las situaciones de nuestra vida como actuamos.

Desde que nacemos somos flexibles no tenemos nada que impida llevar nuestros pies a la boca (cuando éramos bebes) pero cuando crecemos nuestros músculos y articulaciones, comienzan a endurecerse a llenarse de toxinas tanto de productos de consumo como de nuestras propias emociones, contracturas, inflamaciones etc.  Se crea un nudo en nuestras entrañas. No es malo que aparezcan emociones en nosotros, el poder de ellas está en saber “transformarlas, así como los nudos que hacemos en el yoga. Lo que solemos hacer cuando aparecen esas emociones como ira, enfado, vergüenza, impotencia, tristeza, miedo; es reprimirlas, esconderlas, aislarlas en lugares remotos de nuestra mente, subconsciente, conciencia,  cuerpo físico y que también se conocen como huellas, etc. pensando que así, las “olvidamos”. Quizá actuemos como se espera de nosotros que lo hagamos, no como quisiéramos hacerlo realmente. Entonces no solo no olvidamos, sino, lo que es peor, posiblemente afloren en el momento más inoportuno, en cualquier instante y todo esto porque no las hemos transformado, ni reconocido. Y una de estas huellas o toxinas podrían salir en una práctica normal de yoga, de repente no sabes que sucede pero tal emoción esta por aflorar. Sentirse de pronto muy triste con ganas de llorar, enfadado/a, o de pronto sentir una infinita bondad y comunión con todos y todo. Si has tenido mucho que guardar segurO que en algún momento de tu práctica estas saldrán, no hablo de tu primer día, tal vez en los primeros meses tengas que sacar provecho de estos nudos que sin duda alguna aliviarán tus secretos.

Todos y cada uno de nosotros llevamos nudos desde el momento que comenzamos con las heridas, pesares, situaciones críticas de nuestra niñez, adolescencia..“¿Por qué me siento mal cuando creo no recibir lo que merezco? ¿Cuando alguien me dice esto? ¿Por qué contesto así? ¿Por qué siento rabia, celos, ir, miedo…? ¿Por qué no me planteo la posibilidad de que quizá haya sido lo mejor para mí que esto no haya sucedido? ¿Por qué permito que me pase esto? Y analizarte sin miedo, dedícate el tiempo que necesites a contestarte. Quizá encuentres experiencias del pasado que afecten a tu emoción ahora. Posiblemente descubras que es por el mismo motivo, no transformaste aquello cuando debías.  ¿Alguna vez te hicieron callar cuando lo que querías era expresarte? El yoga trabaja de forma silenciosa con todo esos nudos que crees inútiles de hacer, aquella postura que tanto odias tendrá mucho más efecto que aquella que te sale a la perfección porque en cada postura existen respuestas, sólo déjalas hablar a su propio tiempo.

Para aquellos que hacen yoga o han comenzado algún tipo de rutina, trata de estar atento a cada momento, trata de ser consciente de lo que ocurre con tus sentimientos, lo que percibes, en cuanto aparezcan  no dejes que esos nudos echen raíz dentro de ti, llega dónde se encuentran y con cuidado y poco a poco comienza a deshacer, tira de ellos.

En el yoga la flexibilidad no sirve para nada si no eres flexible contigo en tu vida cotidiana, la flexibilidad no es para demostrar sino para entender que hay infinitas posibilidades de actuar. El cuerpo es un tesoro, pues te va mostrando sus escondites, y sus secretos. La espalda de una persona es el soporte y apoyo que ha recibido en su vida, como la persona se ha sentido, y va creando el soporte en los discos. Al momento de comenzar a trabajar con tu cuerpo estarás comenzando a trabajar con tus emociones, a poner orden en tu estructura, el yoga es una analogía de tu vida, solo detecta la sutileza que hay dentro de ti.

Los nudos internos pueden ser transformaciones externas. Yo he experimentado, tristeza, alegría,el enfado y muchas emociones que las asanas o posturas liberan. Esa es la magia del yoga, te ayuda a permitir en ti el flujo natural de las cosas, ser uno con la vida.

El Yoga ocurre o sucede cuando “estamos” en la postura, en ese momento único influenciado por factores internos y externos, todos los días diferentes. Los que empezamos un camino de exploración hacia el Yoga, hemos descubierto que siempre es una aventura, el cuerpo nunca es el mismo, cambia en todo momento y por ende nuestra asana igual.

Nuestra conciencia cambia, y hay que aceptarla como este en este preciso momento. Luchar contra algo, solo lo hace más fuerte, por eso es mejor siempre entregarse al momento y dejarse fluir.

Aunque en efecto, el yoga te puede hacer llorar como también reír.

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